El guarnicionero y su oficio: memoria de un taller
Un retrato de un oficio ligado a las caballerías y a los antiguos aperos de labranza, a través del trabajo que Manuel Francín aún realizaba en su taller en 2011.
El programa se emite el viernes, 16 de octubre, a las 19:23 en Oficios perdidos. La propuesta se acerca a la figura del guarnicionero, un artesano fundamental cuando los aperos de labranza y la fuerza de las caballerías formaban parte de la vida diaria en el campo.
El punto de partida es Ejea de los Caballeros, en Zaragoza, donde décadas atrás trabajaban varios profesionales dedicados a este oficio. En 2011, Manuel Francín era el único que, pese a estar jubilado, seguía realizando en su taller algunas tareas puntuales relacionadas con su antigua profesión.
Un oficio unido al mundo rural
La guarnicionería aparece aquí vinculada a objetos muy concretos: collares, aparejos y piezas necesarias para el trabajo con animales de tiro. El programa mira hacia una actividad que fue habitual en un tiempo en el que las caballerías aportaban la fuerza motriz para mover herramientas agrícolas y facilitar las labores del campo.
Más que presentar una reconstrucción nostálgica, el espacio se detiene en la continuidad de unos gestos y conocimientos que dependían de la experiencia manual. El taller de Francín funciona como un lugar de memoria, pero también como un entorno de trabajo donde todavía podían resolverse encargos concretos relacionados con aquellos útiles.
La emisión encaja dentro de una mirada a profesiones que han ido perdiendo presencia con los cambios técnicos y sociales. En este caso, el interés está en observar cómo un oficio muy extendido en otras décadas queda representado por un artesano que, a sus 80 años, conservaba la práctica y el vínculo con las necesidades de quienes aún recurrían a él.